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10 cosas que una mujer no puede hacer en Arabia Saudí

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1 – Salir de casa sin guardián 

En Arabía Saudi todas las mujeres tienen que tener un tutor masculino sí o sí. Este puede ser su padre, un hermano, su marido e incluso un hijo, en caso de haber enviudado. Si una mujer quiere contraer matrimonio, hacerse una cuenta en el banco, viajar, etc., necesita un permiso firmado por su guardián. No pueden salir a la calle si no es en compañía de uno de estos tutores.

2 – Cualquier cosa que afecte al “honor” de su guardián

Las leyes wahabis son muy claras en este aspecto. Si una mujer hace algo que deshonre a su tutor, este podrá y deberá castigarla. Lo curioso es que este honor se deshonra con una facilidad asombrosa. Básicamente cualquier cosa que haga o diga una mujer y que no sea obedecer, es susceptible de ser considerada una deshonra. En agosto de 2007, un hombre llegó a matar a su hija al descubrir que hablaba por Facebook con un hombre. Estos casos de “defensa del honor” se ven más a menudo de lo que podríamos pensar.

3 – Mostrar cualquier parte de su cuerpo

De a cuerdo con la sharia la mujer musulmana debe cubrir ciertas partes de su cuerpo, por ser consideradas inmorales o provocativas. Dependiendo de la corriente islámica, esta ley es más o menos estricta. En algunas provincias de Arabia Saudí solo está permitido dejar al descubierto los ojos y las manos.

4 – Estar solas en una zona que no sea exclusiva de mujeres 

En muchos lugares hay zonas separadas para hombres y mujeres. Incluso se llega a habilitar entradas distintas para minimizar el contacto con el género opuesto. Estos lugares públicos son los únicos en los que una mujer puede estar sin su tutor o guardián.

5 – Trabajar o estudiar lo que les apetezca

Lo primero es que, si bien no está prohibido que las mujeres trabajen, sí se desaconseja que realicen ninguna actividad remunerada. Desde muy pequeñas, las mujeres árabes son educadas en la creencia de que su posición en la sociedad es la de criar hijos, cuidar la casa y atender a la familia. Hay muchísimas carreras universitarias y profesiones que les están vetadas por ley.

6 – Hacer deporte

Hacer deporte, aún utilizando las vestimentas adecuadas a sus tradiciones, estaba prohibido para las mujeres hasta 2008. Actualmente tan solo está muy mal visto y son tildadas de prostitutas. Hasta los JJ.OO. de 2012, Arabia no tenía representación femenina en ninguna de las pruebas, siendo las primeras una competidora de judo y una de atletismo.

7 – Conducir un coche

La movilidad de las mujeres está muy limitada en el país. No existe una ley clara que prohiba expresamente la conducción a las mujeres, pero la mayoría de los líderes religiosos hacen especial hincapié en lo perjudicial que es esto. Algunos incluso aseguran que conducir y ser infieles está estrechamente relacionado.

8 – Utilizar el transporte público

Ya hemos dicho que una mujer no puede salir a la calle sin la compañía de un hombre de su familia. Esto se extiende a tomar cualquier tipo de transporte público. A pesar de que en algunos trenes existen vagones solo para mujeres, deben llegar hasta él acompañadas por un hombre y abandonarlo de igual modo.

9 – Elegir un marido

En 2005 se prohibió oficialmente la práctica de los matrimonios forzados y/o concertados, pero parece que a los sauditas les da exactamente igual. Este tipo de prácticas siguen llevándose a cabo de una forma bastante asidua. La situación se complica porque, además, no existe una ley que regule la edad mínima para contraer matrimonio. Muchos líderes religiosos promulgan que la niña debe casarse antes de alcanzar la pubertad, en torno a los 9 años, y el hombre a los 15.

10 – Recuperar su libertad 

Hasta hace unos meses, la policía religiosa árabe podía encarcelar a una mujer por prácticamente cualquier cosa. Imponiendo penas totalmente desproporcionadas para el “delito” en cuestión, esto es solo el principio de su calvario. Si una mujer cumple condena por cualquier motivo (por ejemplo hablar con un desconocido o vestir ropa no adecuada) solo podrá recuperar su libertad, si una vez terminada la condena su guardián se hace cargo de ella. Al ser considerado esto una falta grave al honor de su tutor, muchos de ellos piden que se les aumente la condena o las abandonan directamente a su suerte.

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